Primer premio
"Ceci n´est pas un arbre"Uriel Fogué Herreros, Arquitecto. Carlos Palacios Rodríguez, Arquitecto. Colaborador: Enrico Foristieri, Estudiante de Arquitectura |
- Un árbol no (sólo) es una imagen. Todos los árboles constituyen un entramado de acciones y relaciones articuladas en una red de intercam-bios. Un árbol, por encima de una imagen, constituye un nexo relacional.
- Un árbol es un entorno. Un árbol no acaba (físicamente) en la raíz + tronco + copa. Ningún árbol existe sin el aire que lo envuelve, sin el sustra- to del que se nutre o el sol que lo impregna. Dado que un árbol no puede darse sin un medio, afirmamos que un árbol = un entorno y, por tanto, diseñar un árbol urbano implica, a la vez, diseñar su entorno.
- Todos los árboles de la ciudad son artificiales. Por una parte, precisan de unos cuidados tecnológicos (riego, poda, etc.) y, por otra, se encuentran ritualizados en un catálogo de usos diversos que se encuentra en constante cambio.
- Un árbol es un club. Todos los árboles urbanos pertenecen a una red social que, por una parte recibe el beneficio de contar entre sus afiliados con un miembro vegetal y, por otra, le proporciona atención y cuidado. Todos los árboles, como parte de un ecosistema, pertenecen a un club que cuenta con protocolos y rituales de uso complejos.
- El mapa del árbol. Para describir un árbol a través de sus acciones, y no (sólo) como una imagen, levantamos “el mapa del árbol” que permite comprender tanto las acciones biológicas de la especie con su entorno, como las sociales, que se desencadenan en sus diferentes formas rituales.
- Traducción: el árbol urbano. Una vez que comprendemos el árbol como un entramado de relaciones, establecemos un catálogo de dispositi- vos tecnológicos capaces de desempeñar los ciclos de funciones del árbol. El proceso de traducción nos permite asociar elementos tecnológicos para obtener las especies de árboles urbanos.










