“Viajé al futuro y comprobé que existe…..
Desde hace años, seguramente copiando a algún sesudo personaje que mi memoria ha olvidado, mantengo que se puede viajar en el tiempo. La maquina sin embargo no se ha realizado siguiendo las teorías de Einstein, sino los artilugios comunes como el tren.
Este fin de semana, después del congreso, yo lo he hecho. Me he trasladado de Valencia a Salamanca. Aquí sentado oyendo a mis compañeros, amigos y clientes, se me regenera la piel y las arrugas producidas cada hora que pasé escuchando a los conferenciantes. Creo incluso que saliendo de las puertas del congreso y observando sosegadamente a mí alrededor, retrocedía en el tiempo. Las personas con las que hablaba no eran las mismas personas que aplaudían dentro, parecían volver al pasado. Aplaudían vestidas de técnicos sensibles ambientalmente, comprometidos socialmente, participativos, representando el paradigma de la sostenibilidad. Según retornaban a sus casas, al pasado, buscando en el contenido de sus ordenadores no había nada de lo dicho y compartido, todo estaba por escribir. Los informes que en el congreso hubieran sido positivos y muestra clara de la actitud que se debe asumir, de vuelta a casa, comprobaban con un cierto pasmo que seguían sin escribir. Los clientes ansiosos de un nuevo paradigma aún no los encontré, ni tan siquiera algún oportunista reconvertido a la espera de mejores tiempos.
Discutía hace unos días con una socióloga acerca de la identidad de lo rural frente a lo urbano. Esta mujer se alteraba por lo que consideraba una simplificación burda “todo es un continuo, no existe esa diferenciación, los flujos actuales rompen estas diferenciaciones, pasada, manidas, obsoletas,….”. Las estructuras sociales sin embargo tardan en colmatarse y ese tiempo diferencial es el viaje en el tiempo. Valencia es la fotografía plausible de una sensibilización gremial y verbal con el medio ambiente. Ya lo fue en Barcelona hace más de una década al igual la cumbre de Río fue la plasmación de una inquietud iniciada en los años 60. Son ya casi 40 años y seguimos aquí. Yo vivo y trabajo en Salamanca en el oeste del oeste junto a Portugal. En este lugar se que lo único que me debía de preocupar es si la intensidad de la onda se mantendrá para que nos alcance plenamente o llegara como un eco, un resto de una galaxia en el telescopio.
El CSCAE y ASA no pueden dejar de jugar las batallas de la sostenibilidad en las zonas densas, con “masa crítica”, que permitan esta transformación no querida por la profesión, forzada, de urgencia,…Las palabras se dirigen a estas zonas donde la industria, la mentalidad y los medios disponibles permiten aplicar el nuevo lenguaje. La actitud de respeto y servicio a la sociedad de los arquitectos y de la que se deriva un respeto necesario hacía el medio ambiente, se practica de manera diferente en cada parte del mundo. Esta actitud única habla idiomas diferentes.
Existe una gran diferencia entre, fomentar la investigación con empresas y administraciones que permitan alcanzar la emisión cero y convencer a un cliente, para que no derribe su casa de mampuestos. Podemos incentivar la rehabilitación urbana de un barrio populoso, o convencer de las bondades de las redes separativas en la gestión del agua a un alcalde en un municipio de 200 habitantes. Se trata de “héroes” diferentes, de actitudes diferentes con un mismo objetivo. No existe traductor para la traslación a la periferia del mensaje producido desde los grandes auditorios. No existe traslación del mensaje de la sostenibilidad urbana a los diferentes territorios. Todo esta por definir y la función de aquellos que no tenemos la vocación de profetas, falsos visionarios viajando en el tiempo, es adaptar un lenguaje del futuro a las minorías que viven en el pasado. No sirven las traslaciones literales. Precipitarse cuando aún no se ha filtrado el mensaje, se convierte en frustración solamente soportada por los que no tienen nada que perder.
A vosotros os queda subir de escala el mensaje y aplicarlo a una España de periferia. Tal vez las formas isotrópicas de algunos fractales sean aplicables a fenómenos como este. Tal vez no haya mucha diferencia entre la receptividad ocasionada por algunas acciones del ASA en un gran congreso de arquitectos y reuniones con la gente corriente en pequeños municipios.
Supongo que hay papeles para todos en esta narración, los guerrilleros demandando acción- confrontación y otros practicando resistencia pasiva a la espera de que todo esto florezca y no sea necesario estar.
Espero que sirvan estas líneas como retorno a vuestras acciones. Termino jugando con las palabras del manifiesto y del congreso.
“….de vuelta al pasado, todo lo escuchado es herejía.”
Salamanca 05 de julio de 2009.
Román Andrés Bondía_Arquitecto nº colegiado COAL 3535









