Las carreteras del futuro serán doblemente brillantes: debido a su inteligencia artificial, que les permitirá interactuar con los vehículos que circulan por ellas y enviarles abundante información clave para la circulación y la seguridad, y además por su innovadora propiedad: la de brillar en la oscuridad y generar energía.

Esta es la idea (calificada por muchos escépticos como una auténtica locura), que persigue una pareja de científicos comprometidos con el medio ambiente desde hace infinitos años. Hablamos de Scott y Julie Brusaw. Dos estadounidenses que llevan su última década desarrollando paneles modulares que se pueden instalar en carreteras y son capaces de acumular energía.

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